Recientemente conocimos el resultado del juicio arbitral que por más de 4 años enfrentó a Corfo, titular de la propiedad minera de litio en el Salar de Atacama, y Soquimich
(SQM), empresa a cargo de su explotación según contratos suscritos en 1993 y vigentes hasta 2030, situación que se produce justo cuando la demanda mundial por litio crece fuertemente impulsada por la industria de vehículos eléctricos.
No sorprende el revuelo provocado por esta noticia, atendiendo la desconfianza ciudadana que existe en una empresa investigada por corrupción, financiamiento irregular de la
política y por cómo Julio Ponce Lerou ejerce su control en ella a través de las “sociedades cascada”. No obstante, al analizar los términos exigidos por Corfo, queda claro que, pese a no haber logrado su objetivo inicial: el fin anticipado del contrato por
graves incumplimientos, el acuerdo sí permitirá asegurar la sustentabilidad ambiental del salar; establecer medidas de control efectivo de las obligaciones contractuales; inversión en I+D; mayor valor agregado y un aumento significativo en la recaudación fiscal
(US$8.300 millones aprox.).
Destacan también dos requisitos que resultaron esenciales para Corfo. Primero y para lograr condiciones que permitan una futura explotación por terceros – privados y/o públicos
– se estableció que Corfo tendrá acceso prioritario a derechos de agua, propiedades mineras, instalaciones y otros activos imprescindibles, al término del contrato. El segundo, tiene que ver con cambios en el gobierno corporativo de SQM, donde destaca que
ni el Sr. Ponce Lerou ni sus familiares cercanos – incluidos su hermano y actual presidente y su hijo Julio Ponce Pinochet – puedan ser directores ni gerentes de SQM ni de sus filiales.
Atacama no quedará ajena a los beneficios de esta conciliación, ya que además de fijar un precedente para futuras explotaciones, se estableció una opción que podría viabilizar
la explotación del litio en el Salar de Maricunga por parte de Codelco. Asimismo, empresas internacionales han manifestado interés por fabricar cátodos de litio y otros componentes para baterías en nuestra región y así incorporarnos al mercado de la electromovilidad,
el que también impulsaría la demanda por cobre, cobalto y tierra raras, riquezas con que Atacama también cuenta y, esperemos, sepa aprovechar.

